El big bang de los países árabes
Estamos en un momento donde la escena internacional está inestable como las placas tectónicas se han manifestado en Japón. El mundo árabe en un proceso de cambio con las tensiones que se derivan de los mismos y un occidente decadente y descolocado.
Túnez y Egipto han llegado de momento a buen puerto. La revolución de Libia está encallada con un proceso de vuelta de Gadafi, con una participación internacional con el bombardeo de una fuerza Occidental apoyada por la ONU.
Simultáneamente en el tiempo, la guardia nacional de Arabia Saudí ha entrado a ayudar al dictatorial estado de Bahrein. Se está produciendo la misma situación de Libia, el gobierno contra el pueblo, y con el agravante de que han tenido que ir fuerzas extranjeras a ayudar. Occidente en este caso callado por el temor a perder el control del petróleo.
En Egipto y Túnez, los países occidentales consiguieron mantenerse al margen y dejar el proceso evolucionara por sí solo. La trampa ha sido Libia porque al haber tantos intereses petroleros en juego y ser Gadafi un apestado como promotor del terrorismo y como lunático, parecía todo fácil. Pero a EE.UU. y a Europa se le ve el plumero. Aunque hayan conseguido el apoyo de los países árabes, al coincidir en el tiempo con lo que está pasando en Bahrein.
En realidad esto no ha hecho más que empezar. La caída de Gadafi está cantada. Bahrein habrá conseguido apagar las revueltas a precio alto. Pero las tensiones acabarán por despertar un verdadero big bang.