El Gran Israel
Desde la creación del Estado de Israel en 1948, el territorio que le ha quedado al pueblo palestino se ha ido reduciendo, actualmente resulta inviable cómo estado. Israel basa muchas de sus actuaciones sobre los hechos consumados, donde ya no hay vuelta atrás, con o sin apoyo de la comunidad internacional, lo queda es crear el gran Estado de Israel anexionándose él resto de palestina y dar plenitud de derechos civiles para todos los árabes. Como dice Javier Valenzuela, hace falta un Mandela palestino que haga el gran cambio.
Hace unas semanas ha salido la sentencia del Tribunal de la Haya que avala la soberanía de Bosnia, es como si animaran a Palestina a que hiciera lo propio. Quizá es el deseo que tienen tanto EE.UU. como Israel, entre otras cosas todo lo que hacen es para imposibilitar la vida de los palestinos. Si Palestina fuera un estado soberano, gozaría de más derechos, pero esto siempre sería entre comillas, porque el territorio palestino se ha convertido en un espacio dividido en la Franja de Gaza superpoblada y Cisjordania hecha un queso gruyere con medio millón de colonos plagado de carreteras y muros que imposibilita la comunicación entre sus ciudadanos palestinos.
Cabe la posibilidad que el pueblo palestino haya aprendido, que no se deje llevar por la provocación de Israel, ni caer en la trampa de aceptar un estado palestino esmirriado. De hecho la población árabe en los territorios palestinos y de Israel es ahora la misma que los judíos de palestina e Israel, pero el crecimiento de la población palestina es mayor que la judía.
Ahora se vive en un apartheid de hecho, pendiente que la población con edad de ejercer el derecho cambie la situación y que Israel se convierta en una verdadera democracia, que haya un verdadero sufragio universal.
Habría que hacer mención de los refugiados palestinos que están en Siria, Líbano, Jordania, grandes olvidados, víctimas del sionismo, arrinconados de la historia. Si volvieran, cosa difícil por las políticas de los hechos consumados, la nueva dinámica de mayorías adelantaría el proceso.
Los líderes políticos internacionales son los que menos pueden hacer por presionar a Israel porque siempre sale con el holocausto y acaban callando y cediendo, entre otras cosas por el poder de la prensa y el lobby judío.
La flotilla por la libertad ha sido el éxito más rotundo que se ha tenido por la causa palestina. En realidad todo lo demás que se ha hecho han sido fracasos o hechos contraproducentes. El proceso de Oslo, la conferencia de Madrid, son un fracaso, no hay más que oír a Netanyahu como se cachondea de todos los acuerdos en unas grabaciones que se han hecho públicas: “Engañé a EE.UU. para destruir los Acuerdos de Oslo”.