La roja, España campeona del Mundo
Ya ha ganado España un Mundial de fútbol, todo un acontecimiento sociológico. Recuerdo en mi infancia como España era un pequeño y diminuto país. Ahora en el deporte España es portada. Pero lo que tenía ganas de escribir era sobre el uso de las banderas. Gusta ver como en el país donde vives las victorias son cosas normales. En el deporte hay mucho de psicológico, un triunfo ayuda a que se sumen otros. Es por ello que puede ayudar en este sentido también en lo económico, además de la imagen. Para ganar hay que tener una preparación y unas condiciones necesarias, pero si después no se lucha hasta el final, con todas las energías el triunfo se escapa.
El hecho que las banderas españolas lo invadan todo no es lo que más me entusiasme. Estar en España inmerso con tantas banderas de España es absurdo, nadie es más español que nadie, ni la derecha, ni la izquierda, somos ciudadanos que compartimos un territorio, una historia, una cultura, una lengua y además guerras, enfrentamientos en los que una parte del país negaba la existencia de la otra parte.
Me entusiasma que la selección de España sea la Roja, como elemento que siempre ha sido una manera de despreciar a la izquierda. Pero también que se haya adoptado el juego del Barcelona, donde hay una cantera La Masía que es envidiable. A eso hay que añadir el juego que ha hecho España ha roto con la tónica de varios Mundiales de Futbol que se los que han ganado han hecho un fútbol feo. Los dos últimos partidos de España han sido memorables. El que se jugó contra Alemania porque siendo el equipo que más había destacado hasta el momento, no pudo jugar, se vio incapaz ante el juego desplegado de España. Y después con Holanda, porque jugaron haciendo la bestia como ninguna otra final y quedaron haciendo el ridículo.