Del fetiche al final de la iglesia católica
Estamos en un tiempo donde manda lo obvio. El fetiche es lo enfermizo y retorcido, en una sociedad que aparentemente se ha quitado los complejos, esto sería sumergirse en el pasado del hombre. Pero la complejidad humana está cuajada de laberintos. Partiendo del libro de Lucía Etxebarría y Sonia Núñez, En manos de la mujer fetiche, un libro que abre en canal las relaciones entre hombres y mujeres, o mejor dicho la forma que el hombre se ha relacionado con la mujer en el siglo XIX y XX.
Por mucho que hayan mejorado las cosas en las relaciones hombre mujer, en el sentido de una relación de igualdad, aún queda mucho por hacer. Entre otras cosas porque la sociedad aún sigue siendo machista.
El libro disecciona con un gran acierto de cómo el hombre le ha gustado dominar a la mujer y verla como objeto. Cuando más evidente se hace esa voluntad por reducir a objeto, como cosa y eliminar los vestigios de persona a la mujer, más se ve la impotencia del hombre, sus miedos y sus limitaciones.
El sector que más problemas tienen para una relación de tú a tú con la mujer ha sido por antonomasia la iglesia católica. Ha relegado a la mujer a un papel secundario, de servicio. El machismo en la iglesia ha sido siempre llevado a extremos. La imagen de la Virgen María es una forma de someter a la condición femenina, han desposeído a la mujer de su naturaleza. Ponen como imagen a seguir a una mujer desarmada de sus encantos. Madre y virgen son una maldad en sí misma.
Ahora quizá la iglesia está pagando el precio de de sus miedos e incapacidades, toda una estructura misógina. Las consecuencias han sido esa sexualidad enfermiza e inmadura, sembrando por todo el Mundo casos de pederastia. Además como no han podido solventar el problema de raíz, han tratado de ocultar los casos que se han ido produciendo. Pero se puede decir perfectamente que el hombre impotente ha ido a la mujer fetiche, de la misma manera que los religiosos han ido a los niños, porque son en sí indefensos, vulnerables, manipulables, para llevar a extremo su hipocresía y ser unos decadentes.
La Iglesia Católica es víctima de su deriva de ir en contra de la naturaleza humana. Al final ellos son víctimas de sus propias barbaries, han cavado su propia tumba. El Mundo ha ido evolucionando y ellos se han quedado atrás en el tiempo. Un dato importante es como los sacerdotes españoles tienen una media de edad de 64 años. Se han convertido en un grupo vejestorio y decrépito, enfermo psicológicamente e incapaces de renovarse. ¿Con qué ansias puede ahora un joven enrolarse en una organización donde han proliferado casos de pederastia y estos han sido ocultados sistemáticamente?